CONMENSURALIDAD DEL TIEMPO Y ESPACIO



Conmensurabilidad del tiempo y espacio

Sebastián Amerio





I.Introducción


“Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el Tiempo” Jorge Luís Borges.


En principio creo prudente preguntarme, a riesgo de no hallar respuestas, si realmente es conmensurable o no el tiempo y espacio. Así también, me cuestiono: ¿puede percibirse el espacio fuera del tiempo? ¿Por qué consideramos importante medir el tiempo y espacio?



Intentaré aproximarme a algunas cuestiones. A partir de ello entiendo que debo tratar de definir las categorías de tiempo y espacio. Las mismas están presentes en toda imaginación aunque son cuestionadas en cuanto a su existencia real. Se sostiene que el tiempo y el espacio existen para recordarnos las dificultades y los riesgos que se corren cuando intentamos unificar las miradas en un solo concepto.



Las profesoras Guadalupe Valencia García y María Elena Olivera Córdova enseñan que “si reconocemos que en el surgimiento mismo del lenguaje, y en la propia conformación de las sociedades, tiempo y espacio permiten nombrar, ordenar, clasificar, discriminar y jerarquizar la realidad que nos circunda para hacerla comunicable, entonces la pluralidad de visiones y de razonamientos aquí expuestos puede ser vista como una buena muestra de la diversidad de maneras en que nos relacionamos con el mundo”[1]






Desde la física, Luis de la Peña nos ofrece una revisión histórica de los conceptos de espacio, tiempo y de la más reciente noción del espacio-tiempo. El autor discute estos conceptos comenzando por mostrar las diferencias entre las nociones comunes del tiempo y del espacio y sus correspondientes versiones geométricas o físicas para aclarar entonces los elementos que las hacen diferentes. Analiza también algunas características claves de estos conceptos, como la tridimensionalidad del espacio físico y la unidireccionalidad del tiempo, así como los problemas que éstas plantean a la física. Finalmente, aborda la idea del espacio-tiempo derivada de la relatividad y analiza sus consecuencias teóricas y epistemológicas.



Asimismo Pedro Miramontes acomete la tarea de revisar el concepto del tiempo desde los sistemas dinámicos, para descubrirnos las propiedades de aquellos sistemas que cambian de estado con el curso del tiempo. A partir de la teoría de sistemas dinámicos el autor revisa y aclara las nociones que sustentan dicha teoría, para mostrarnos el papel que juega el tiempo en la determinación de configuraciones, trayectorias y, en fin, evoluciones temporales diversas. Los sistemas dinámicos imponen al tiempo la restricción de la imposibilidad en el cruce de las trayectorias, lo cual nos deja con sólo dos escenarios compatibles: el punto de equilibrio o la solución periódica. Sin embargo, añade, si nos ubicamos en un espacio de tres dimensiones surge una tercera posibilidad: los atractores extraños[2].


El sonido juega un papel fundamental en nuestra noción del tiempo y del espacio; se trata de una relación de intimidad recíproca. Tal es la propuesta desarrollada por Felipe Orduña Bustamante en un trabajo en el que nos explica la influencia del tiempo y del espacio en la percepción del sonido, tanto como la influencia del sonido en la percepción del tiempo y el espacio. El análisis de la periodicidad temporal y espacial de las oscilaciones acústicas, nos permite entender fenómenos de simultaneidad, secuencia, intervalos y duración.




II. Creso, el tiempo y espacio como fortuna


“Mira tan lejos como puedas, hay espacio ilimitado allá, cuenta tantas horas como puedas, hay tiempo ilimitado antes y después” Walt Whitman



Creso plantea que el tiempo pasa a ser acumulable y el espacio es visto como distancia o territorio. Ambos tienen las mismas características que la fortuna, la cual hasta la época de Creso no era acumulable. Así comienza el “triunfo” del tiempo sobre el espacio.



Asimismo, el pensar al tiempo es variable. Algunos sostienen que “el tiempo sobra, no es tuyo”[3] y esto, a su vez, sostiene la idea de comunidad.


III. Tiempo, espacio y capitalismo.



“Todos los blancos tienen reloj, pero nunca tienen tiempo” dicho africano.


El profesor colombiano Vega Cantor Renán, nos refiere que “En un principio la expropiación del tiempo en el capitalismo industrial estaba referida de forma preferente a los obreros y al ámbito laboral, porque se trataba de convertir a antiguos campesinos y artesanos, que tenían su propio manejo del tiempo –algo muy diferente al tiempo abstracto del capitalismo, regido por el reloj-, con sus ritmo lento y pausado, en el que se mezclaba la actividad productiva, con la fiesta, el calendario religioso, el carnaval, el descanso, la vida en común.”


Varios historiadores dan cuenta que los trabajadores resistieron en este primer momento con la huida y el abandono de los sitios del trabajo, proclamando de manera implícita el “derecho a la pereza”, un principio prioritario en la resistencia a la proletarización.


Cuando el capitalismo logró crear la primera generación de trabajadores asalariados los disciplinó en concordancia con sus intereses de valorización y de generación de ganancias y se empezó a regir por la célebre máxima “el tiempo es oro” (una derivación es pensar también en la frase “el tiempo es dinero”[4]). En este segundo momento, los trabajadores habían sido sometidos y ya no luchaban contra el nuevo ritmo temporal -el del cronómetro- sino por el acortamiento del tiempo de trabajo, lo que indica que se había aceptado el nuevo ritmo temporal, abstracto y vertiginoso del capital.

Esta expropiación del tiempo de la vida está relacionada con la definición del poder en términos del control del tiempo ajeno. En concreto, para decirlo en términos de David Anisi:


“Todos partimos de una igualdad básica. Independientemente de nuestras coordenadas sociales, el día tiene veinticuatro horas para todos. Técnicamente el tiempo es algo imposible de producir. Sólo el ejercicio del poder, al apropiarnos del tiempo de los demás, puede acrecentarlo. El poder se mide como la relación entre el tiempo obtenido de los demás y el tiempo necesario para conseguir esa movilización”

Así también el nombrado profesor colombiano nos dice que: “Las personas más pobres, que no pueden convertirse en trabajadores asalariados, que no cuentan con dinero para consumir a vasta escala y que tampoco tienen ingresos para ir de vacaciones, ahora soportan la expropiación de su tiempo, por medio, principalmente, del teléfono celular, convertido en un verdadero objeto de consumo masivo, tan omnipresente hoy en día como los relojes de mano. Todas las clases sociales usan celulares, aunque de diferente precio y calidad, pero con la misma finalidad de consumir tiempo en una comunicación perpetua, y en la mayor parte de los casos innecesaria. Eso lo hacen también los pobres, sin empleo y en condiciones indignas de vida (sin escuelas, sin salud, sin ingresos económicos, sin ninguna perspectiva vital, aprisionados en tugurios, sin agua potable…), que invierten lo poco que tienen en la compra de un celular y en adquirir tarjetas para hablar.”

Para finalizar debo confesar que concluyo el presente con más dudas que certezas y a la espera que mi aproximación a estos temas sea un inicio para acercarme a una mejor comprensión de los textos que abarcan las cuestiones aquí planteadas.


[1] Tiempo y Espacio, miradas múltiples; julio de 2004.

[2] Un atractor extraño, explica Miramontes, es un objeto fractal cuya naturaleza puede conjuntarse con el comportamiento caótico del sistema dinámico; entonces, la dinámica caótica puede separar lo viable de lo inviable, lo posible de lo imposible, lo real de lo imaginario.

[3] En base a una anécdota comentada por el profesor Enrique Del Percio.

[4] Interesante es ver la película In time (titulada en Hispanoamérica como El precio del mañana) escrita y dirigida por Andrew Niccol donde el tiempo de vida se convirtió en dinero.

HEGEL Y TOCQUEVILLE.

Seguimos con un poco de sociología...algunos artículos que escribí hace tiempo.



I. Introducción
                                                      
                                                                       “Todo lo racional es real; y todo lo real es racional”
Georg Wilhelm Friedrich Hegel


                                               “Lo que más me asombra de los Estados Unidos,
no es tanto la maravillosa grandeza de algunas empresas, como la multitud de empresas pequeñas”
Alexis H. C de Tocqueville

         En primer lugar, debemos dar datos referenciales de los autores para ubicarlos en tiempo y espacio. Pero sobre todo para entender algunas cuestiones, ya que, por ejemplo, Hegel ve a Estados Unidos casi 30 años antes que Tocqueville.

                Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació en Stuugart el 27 de agosto de 1770 y falleció en Berlín el 14 de noviembre de 1831 y Alexis Herni Charles de Clérel, vizconde de Tocqueville nació en Verneuil-sur-Seine, Isla de Francia, el 29 de julio de 1805 y murió en Cannes el 16 de abril de 1859.

No es el objetivo de este trabajo solamente resumir el pensamiento de cada uno de estos autores, sino que también debemos advertir sobre sus diferencias respecto a los Estados Unidos. Empero, debemos marcar una diferencia preliminar y de modo general, entre los dos autores, mientras Hegel piensa que Estados Unidos nunca será un país “serio”, Tocqueville ve a Estados Unidos como un país fuerte. A partir de aquí, intentaré -la difícil sino imposible tarea- tomar alguna posición sobre los temas en contraposición. Honestidad mediante debo decir que  de la lectura de los textos una sola cosa estoy seguro, comprender a Hegel se hace extremadamente dificultoso.




II. Desarrollo

           
            Es necesario situar dentro de una época determinada los interesantes y brillantes pensamientos de Hegel y de Tocqueville. A partir de ello ambicionaré -perdóneseme el juego de palabras- pensar por qué pensaron lo que pensaron.
           
Hegel entiende que, a raíz de "La Fenomenología del Espíritu", al separar tan rígidamente la relación entre el Estado y la Sociedad Civil, y decir que es el primero el que representa y realiza tanto el interés particular como colectivo, busca "solucionar" el conflicto "Amo y Esclavo" (bien explicado la dialéctica del “amo y esclavo”, tesis, antítesis y síntesis por Alexandre Kojeve[1]) inherente en la sociedad. Así se genera, entiendo, el riesgo de que se produzca, como mínimo, abatir la libertad individual. Hegel sostiene, a su vez, que el hombre desea cosas y no desea lo mismo que un animal, si así fuera no se constituiría como uno mismo. Mientras que Tocqueville en "La Democracia en América", piensa en la construcción de un Estado que no busca "solucionar" el conflicto, sino más bien institucionalizarlo bajo el juego democrático (hay otra manera, que por supuesto no adhiero, de hacer frente a las “luchas” que es la eliminación).

De esta forma, no se buscaría, dar fin al conflicto en la sociedad a través del Estado, sino más bien convivir con él porque esto garantizaría mejor la libertad individual y la pluralidad de los intereses en la sociedad civil. Sin embargo, tengo dudas al respecto ya que Hegel señala que el "reconocimiento" y "autoreconocimiento" en la relación "Amo y Esclavo" es parte de un proceso histórico que no necesariamente se elimina para siempre, es decir, el conflicto de opuestos y las negaciones no tienen por qué desaparecer, sino que son parte concreta de la realidad.

Justamente Tocqueville parte de este supuesto hegeliano del conflicto inherente en la sociedad y en la historia. Pero, creo entender que Hegel sí deja paso a que se sobredimensione al Estado como aquél en donde la voluntad particular y la voluntad colectiva se realizan, tema que desarrolla en la "Filosofía del Derecho". No descubriré nada si digo que el análisis de Hegel es tan brillante como complejo. Su paradigma arroja una luz interesante sobre la historia como impulsada por la lucha; si pensamos en la globalización y el progreso continuo del capitalismo, la lucha entre los que tienen y los que no tienen, el conflicto entre los nuevos amos y los esclavos se extiende y crece violentamente. Con esto en mente, la posición de Tocqueville al respecto parece un tanto ingenua. Después de todo, según él somos hijos políticos de la revolución democrática.

            Tocqueville, como Hegel, también ve los peligros potenciales de la diversidad de intereses particulares en la sociedad civil. En especial le preocupa la posibilidad de que algún grupo pueda tiranizar a otro. Pero, a diferencia de Hegel, Tocqueville no opta por el estado como la solución, ya que el mismo estado tiende a la tiranía, sino que las instituciones intermediarias proveerían la protección contra la tiranía tanto de las minorías como de una mayoría.
           
            Reitero, por la importancia que le atribuyo a esto, que no debemos dejar de lado que, dentro de sus diferencias, tanto Hegel como Tocqueville tenían preocupaciones sobre las posibilidades de una tiranía de un interés particular.

            Otra cuestión a resaltar es que Hegel no intenta justificar ninguna forma política concreta. Lo único que intenta justificar es la racionalidad del Estado. El que algunos grupos políticos hayan querido justificar su propia doctrina (totalitaristas y liberales) apoyándose en Hegel ya es otra cuestión.

            Hegel aborda la vida política y social americana sosteniendo que la misma se desenvuelve en la lasitud y la inmadurez[2]. Asimismo, el filósofo alemán continúa diciendo que Estados Unidos difícilmente se constituya como Estado (partiendo de la base que todo Estado requiere de un ejército permanente y poderoso) ya que, como explica el Profesor Del Percio “no tiene ningún vecino con el cual estén en relación análoga a la que mantienen entre sí los Estados europeos; no tienen un Estado vecino del que desconfíen y frente al cual tengan que mantener un ejército permanente”. Esta postura hegeliana no se condice con la realidad de EEUU, ya que es dueño de quizá el ejército más poderoso del mundo.

           
            Ya para 1802 Hegel manifestaba su temor ante la fragmentación de Alemania en una pluralidad de pequeños estados. Este tipo de organización federal, consideraba, es malo para el manejo de las relaciones exteriores.

Así también Hegel concluye diciendo que en América “no deja de haber estados jurídicos y una ley jurídica formal, pero esta legalidad es una legalidad sin moralidad”. Para sostener ello se basa en las costumbres reinantes donde la protección de la propiedad y los impuestos casi ausentes hacen que los americanos tengan mala fama y engañen bajo “la protección” de la ley.

            Concluyo comentando que tanto el pensamiento de Hegel como el de Tocqueville han sido “utilizados” para fundamentar posturas totalmente opuestas. Ninguno de los autores, desde mi humilde posición, ha alcanzado una certeza absoluta -más allá de que esto no sea exigible ni siquiera, quizá, posible- sobre los temas que trabajaron; sí encuentro similitudes entre ellos y grandes diferencias que intenté plasmar en el presente trabajo.






[1] filósofo francés de origen ruso, es sobre todo el introductor deHegel en los círculos más críticos del pensamiento francés de los años 1930. Desde 1933 hasta 1939, siguiendo a su amigo y antecesor Alexandre Koyré en sus cursos sobre la Filosofía religiosa de Hegel, comentará, desde el seminario de la École Pratique des Hautes Études à Paris, la Fenomenología del Espíritu, de G.W. F. Hegel.
[2] Tiempos Modernos. Una teoría de la dominación. Orígenes, pensadores y alternativas de la sociedad contemporánea. Enrique M. Del Percio.

Por Sebastián Amerio

FALLECIÓ NILS CHRISTIE



Hasta siempre...



Sugiero leer los lindos mensajes de despedida del querido Prof. en estos sitios:
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