DE UN ANARQUISTA ESPAÑOL III

CARTA DE GILBERT


No hace tanto tiempo en Picassent redacté un texto en memoria de un amigo muy querido: El Guiri. El día 19 de Julio murió mi amigo Francisco Ortiz Jiménez en el módulo FIES de Badajoz. La muerte merodea tan palpable por estos pasillos que yo mismo más de una vez me he preguntado si no había llegado el momento de irme. No llego a comprender porque resisto, últimamente tengo incluso la sensación de estar muerto. Quizá que resisto por el mismo sentimiento de Paz que perseguía Paco.

Murió Paco y yo estoy aquí vacío, sin embargo tengo que hablaros de él. Paco quería que su muerte sirviera de algo, que tuviera cierta resonancia en la calle para que unos y otros supieran que realidad nos ha tocado vivir. Paco era Fuerte. Quizá el mas fuerte de todos los “compas” con quienes me crucé por estos módulos. Es lo que quería dejar bien claro: - LA CARCEL NO LE HABIA VENCIDO -. En él esa frase no era un último grito de orgullo sino una verdad que solo los que le conocieron muy bien podíamos saber. Que difícil explicar, todo eso... Paco era un guerrero, así se definía y así se percibía, hubo un momento en que dejó de creer en la lucha. Había luchado unos largos 20 años. Es sin lugar a dudas el compa que más caña dio a la Institución Penitenciaria, siempre en la sombra, siempre jodiéndoles. Un amigo suyo, su amigo del alma Patxi Zamoro me dijo hace mas de una década en el módulo FIES de Jaén II que Paco era el hombre más temido por la Administración Carcelaria. Unos meses después tuve la oportunidad de conocerle en Valladolid. Nos supimos a la primera mirada y las palabras se hicieron superfluas. Patxi murió hace un par de años, tras denunciar el régimen FIES, todos lo que pudo. Murió en Libertad y en Paz cerca de su amada compañera. Aquí en Huelva un día por la mañana nos sacaron al patio, Paco no salía. No contestaba a la llamada de los carceleros que no se atrevían a entrar en la galería. Entonces comprendí en seguida que se había matado. Sabia que llevaba siempre encima mas de un centenar de pastillas y solo había logrado que me prometiera que al llegar la hora me lo dijera. La noche anterior se había despedido con una alusión que hubiera tenido que comprender pero le conteste maquinalmente sin dejar lo que estaba haciendo. Pedí a los carceleros que me dejaran ir hasta su celda que es vecina de la mía. Estaba ahí tumbado sobre su cama vestido y aseado... de repente me di cuenta que todavía respiraba. Intenté despertarle, al final abrió los ojos. No llame a los carceleros enseguida, sabia que Paco había decidido morir con la misma determinación con la que había luchado durante su vida. La única pregunta que me llenaba la mente era: ¿Y ahora que hago yo? - Como tantas veces él mismo nos dijo su vida le pertenecía y si él había decidido fríamente quitársela nadie podía otorgarse el derecho de impedirlo.

Al final logré que abriera los ojos pero no recobró la conciencia de si mismo, es cuando decidí llamar a los carceleros y presionarles para que entrasen enseguida con un médico en la galería y se lo llevaron rápidamente al hospital. Paco era mi amigo, lo quería ¿ Como pude guardar la sangre fría y en vez de llamar corriendo a los carceleros preguntarme lo que querría que yo hiciera ?. Algunos pensarán que he llegado a tal grado de deshumanización que la muerte de un amigo ha dejado de impresionarme. ¡¡Y una mierda!!. Mientras lo sacudía y lo abofeteaba para despertarle, las lágrimas me brotaban de los ojos. La muerte se ha hecho tan cotidiana entre nosotros, son tantos que se han ido, es tan largo el proceso de muerte lenta al que nos someten que la muerte se ha convertido en una liberación definitiva para quien opta por la misma. Paco ansiaba con toda su alma una liberación definitiva, una Paz para siempre ... 20 años luchando y unos pocos meses de libertad antes de volver al infierno de los módulos FIES lo mató.

Al comprender que nunca lograría esa Paz que todos anhelamos prefirió morir, lo mató el saber que pasara lo que pasara nunca podría disfrutar de la simplicidad de la vida mientras sus amigos seguían presos, y amigos, al menos compañeros, tenía muchos; todos los hombres y mujeres capaces de levantarse contra la cárcel desde su individualidad. Pocas semanas antes de su muerte recibí una carta suya en la que al salir de una mala racha, me gritaba sus ganas de vivir. Leyéndole pensé, o quise pensar que había cambiado de decisión y que se había puesto a caminar hacia la vida. Jaén le vino bien ... Aquí los tres habíamos dejado de luchar aceptando incluso lo inaceptable sin ni siquiera darnos cuenta e interiorizando la represión. Cuando los de arriba no pueden utilizar la fuerza bruta para aniquilarnos emplean métodos mas sutiles de despersonalización.

En un primer momento se hundió en Jaén y luego llegó Dani con sus eternas denuncias al sistema. Entonces Paco empezó a levantarse de nuevo y el hombre que desde hacía años solo cogía un boli en muy raras ocasiones empezó a denunciar su situación. Aquello solo era un paliativo a lo que el consideraba luchar de verdad, pero sin embargo ello le permitió recobrar el gusto por la vida. La lucha daba sentido a su vida, la lucha y la Paz dos conceptos distintos y contradictorios que nacían de un mismo impulso: la necesidad existencial de libertad, de ser libre y estar libre. Cuando comprendió que no podía conseguirlo prefirió morir con la dignidad que siempre supo guardar. Para mi aquel gesto, como estoy seguro que lo fue para él, no fue una derrota sino el último grito de Libertad que le quedaba.

No creo que su muerte aporte algo a la lucha contra la cárcel, una reflexión, quizá, así lo hubiera querido: que cada cual disfrute de los momentos de Paz que la vida ofrece y para la lucha que cada cual opte por el camino que más crea conveniente.

REVUELTA Y LIBERTAD

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S.A

7 comentarios:

José L dijo...

Me emocionó la historia.

Realmente no creo, como dice Gilbert, que esta historia sirva para algo. Solamente es un ejemplo de libertad.
De elección.

Saludos.

Dr.Nico.F dijo...

Si , la verdad que es increíble...

No sé si consiguió ser libre suicidándose, pero eligió y eso es la esencia del ser humano. Sin posibilidad de elección no hay nada.

Trató de conservar su dignidad...a su manera.

Muy bueno el blog Seba!!!
Saludos.

Anónimo dijo...

SEBA:

UNA MÁS Y NO JODEMOS MÁS!!
JAJA

AHORA EN SERIO, EXCELENTE POST.

ABRAZO,
H.T

Seba dijo...

Estimado:

No se ponga exigente a esta altura del año.

Gracias por los mensajes.

Saludos.

Xilene dijo...

Aún no me creo que existan cosas que hagan que un ser humano se quite la vida...
La libertad no se consigue de ese modo, es algo muy difícil de alcanzar, pero no imposible.

Gracias por el comentario, seguiré leyéndote ;)

Un beso

Matias dijo...

Disculpame, ¿cómo que no crees que existan cosas que hagan que un ser humano se quite la vida?, ¿y la depresión, tristeza, soledad, pobreza, enfermedad terminal, etc., etc., etc.,?, de hecho, por "algo" la gente se suicida. Que uno no lo comprenda es otro cantar, pero habría que estar en la cabecita de esa gente........

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Es increíble que justifiquemos las acciones de asesinos escondidas bajo palabras como libertad, derechos, fascismo y toda una vida penitenciaria. Y si murió, muerto está como él mató a mi padre.
Ese criminal no tenía derecho a vivir, y si dejó a alguien "vacío", más vacíos de vida y de alma dejó a una mujer y tres hijas pequeñas.
Yo siempre recordaré a este personajillo "PACO ORTIZ JIMÉNEZ" no, como un héroe o guerrero, sino como un asesino criminal y cobarde.
Tengo muchísimo más que decir...pero lo dejo aquí.