DELITOS CONTRA LA INTEGRIDAD SEXUAL

“Cuando el león encuentre a alguien que le escuche, la historia dejará de ser escrita por el cazador”Proverbio keniata.
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La forma de expresar la sexualidad difiere mucho entre los hombres y las mujeres. Hay que apuntar una gran diferencia: mientras que la reputación de un hombre aumenta con el número de experiencias sexuales, la de una mujer es menoscabada.

La justicia opera de manera objetiva, aunque ésta es “objetivamente masculina”.


Es indispensable destacar que generalmente en este tipo de delitos el aspecto subjetivo de la víctima es de gran importancia para fundar la sentencia judicial.

No sólo las diferencias de clase son un problema a la hora de denunciar delitos contra la integridad sexual, sino también el descreimiento por parte de las autoridades es tal, que lleva a la víctima a una situación de total indignación.


Haciendo una suma matemática tendríamos:
1- víctima del delito de violación sexual, lo cual ya es gravísimo.
2- víctima del descreimiento de las autoridades
3- víctima de sufrir intromisiones al ámbito privado y de la intimidad
4- indignación ante la falta de respuestas de las autoridades
5- gran posibilidad de no obtener una sentencia condenatoria (generalmente por falta de pruebas).


Debe destacarse que en los casos en que la víctima se encontraba en un determinado lugar, donde se presume que no es habitual para una mujer, y al momento del hecho se encontraba alcoholizada o drogada, hace que se piense en que pudo haber existido “provocación de la víctima”.


Es menester tener en cuenta que los accesos a la justicia no son para todos iguales, y que como bien dijimos antes, las personas de clase más baja no pueden acceder a los mismos, como así es de esperar que las sentencias que recaen sobre ellos no sean favorables; en resumidas cuentas la justicia no llega a todos por igual.


Mas allá del rol fundamental que tiene el derecho en las personas, no se puede omitir las realidades que se suscitan día a día en los tribunales. Tanto es así, que las sentencias no traen siempre una resolución justa a los conflictos.
Las mujeres, quienes generalmente son víctimas de violencia sexual, no solo son víctimas de estos hechos aberrantes, sino que el aparato judicial no siempre resuelve de manera justa, y además deben sufrir la humillación y el descreimiento por parte de las agencias judiciales.


Nils Christie en su trabajo “los conflictos como pertenencia” explica como la víctima pierde ante el estado su participación en el conflicto, por lo tanto es víctima por “partida doble”. El estado se apropia el delito y lleva adelante una persecución, la cual generalmente no siempre es acorde a los intereses de la víctima.


Ante estos hechos delictivos, la justicia no ha logrado dar una asistencia a la víctima de manera que pueda participar del proceso sin seguir siendo hostigada; Primero por el victimario y posteriormente por el propio estado quien continúa poniendo trabas, y convirtiendo el proceso en una situación aún más indignante para la víctima, no solo por la vergüenza que representa comentar el hecho sino porque tampoco obtiene respuestas por parte de los tribunales.

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S.A

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sebastián:

Muy buen artículo.

Rescato principalmente la frase:

La justicia opera de manera objetiva, aunque ésta es “objetivamente masculina”.

Así es!!

Abrazo,
Juan Carlos G.

Anónimo dijo...

Sebastián:

Muy buen artículo.

Rescato principalmente la frase:

La justicia opera de manera objetiva, aunque ésta es “objetivamente masculina”.

Así es!!

Abrazo,
Juan Carlos G.

Seba dijo...

Juan Carlos:

Gracias pero realmente luego de tu comentario leí el artículo – que escribí en 10 minutos - y no me agrada demasiado, por lo menos en cuánto a redacción y demás.

Pero creo que el fondo de la cuestión quedó plasmada.
Así es realmente como entiendo que funciona.

Saludos.

Anónimo dijo...

Seba:

Coincido con J.C que el artículo es muy bueno.

Realmente todavía no podemos dejar atrás ciertos resabios de ideologías estúpidas , que aún hoy están presentes en algunas mentes.

Saludos,
Lucas

Anónimo dijo...

Estimado Sebastián:

Es real lo que decís, pero yo dejo una inquietud:

Por qué "machista" es un insulto y "feminista" una virtud? No querían las mujeres desterrar del léxico los términos despectivos alusivos a un determinado sexo.

Me parece genial el blog en general.

Saludos.
Andrés Casona

Seba dijo...

Me debería autocensurar y borrar este artículo.

Repetitivo, abstracto, inconcreto, pueden seguir calificándolo...



Saludos,
por suerte es sábado!