LA COBARDÍA DEL DERECHO PENAL

El razonamiento que aquí intento realizar, más allá de ser muy simple y poco novedoso es, a mi entender, dable. Esto es así porque todos estamos obligados, equivocados o no, a analizar estas cuestiones.

El título en sí es bastante sugestivo.

Nadie desconoce que el derecho penal ( desde su sistema normativo-práctico ) cuasi exclusivamente actúa sobre los miembros más débiles de la sociedad.

En consonancia con esto, entendemos que golpea al menos fuerte, al indefenso, quien no puede devolver el golpe.

Se sabe desde antiguo quienes ocupan las cárceles en el mundo. También se sabe los por qué. Estos pueden darse por varios motivos:

-alta vulnerabilidad
-consumación de un "delito tonto"
-las características sociales, físicas y económicas
-discriminación y apartamiento de determinados ámbitos sociales
-pertenencia a determinados grupos donde se ocupan distintos niveles de status, y se alejan de ciertos criterios morales y éticos ( si es que estos existen como tales )

Ante esto el proceso penal se avoca a sujetos fácilmente institucionalizables.

Con el fin de llenar libros burocráticos y responder al pedido histérico de la sociedad, en complicidad con los -siempre oportunos- medios de comunicación, los presos aumentan a diario.

Esto sucede también en las comisarías donde se busca certificar que hubo detenidos, dando cabida al arduo y perezoso sistema de averiguación de antecedentes.

Así hoy, continua sistemáticamente la opresión del más débil, donde a la justicia le es fácil conseguir resultados efectivos ( desde la óptica judicial, donde se somete al individuo a un amansador proceso, se lo juzga y se lo condena al encierro por un tiempo determinado ).

Las "presas fáciles" son siempre los mismos. El aparato judicial actúa como aquél que para mostrar su valentía golpea y castiga al más chico.Éste ya perdió. En este marco la reincidencia parece algo inevitable.(1)

El estado siempre queda impune. Los lesionados no obtienen soluciones ni reparaciones.

Se conforma un círculo vicioso que el Estado manipula desde arriba, sin asistencia, sin mediar, sin solucionar, sin reparar, sin rehabilitar, sólo golpeando cobardemente a quienes no tienen mecanismos de defensa.

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(1) Milagrosamente las estadísticas,haciendo un promedio general en todo el territorio de la Nación Argentina, marcan que reinciden 6 de cada 10 internos.

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S.A



UN MUNDO SIN SISTEMA PENAL



ENTREVISTA A LOUK HULSMAN

Holandés, 83 años experto en derecho penal, defiende el abolicionismo en las cárceles.

No habla de crímenes o delitos. Me refiero a que no usa esas palabras.

Ridiculizar las prohibiciones ridículas por parte del Estado y la toma de conciencia al respecto, son -según su criterio- una estrategia personal para combatirlas. No hay mas propuestas: “Yo no soy el Estado”.

Y sonríe con la libertad de quien puede decir lo que piensa ¿Qué le podría pasar?

El razonamiento de Louk Hulsman es simple y lo grafica: En Holanda, cada año se hace un relevamiento que da cuenta que 4,5 millones de personas fueron “víctimas” de algún acto punible. Sin embargo, sólo 1,5 millones de esas personas acuden a la policía. En unos 100 mil casos se encuentran los “autores”, y sólo 10 mil llegan a una fiscalía.

Pongámoslo así: si todos los delitos fueran a parar al sistema penal, éste colapsaría. Si en cambio, las tres cuartas partes se resuelven por fuera del mismo: ¿Para qué sirve el sistema penal? ¿Por qué todos miramos allí, en lugar de prestar atención al modo en que se resolvieron la mayoría de los conflictos?

En sintonía, la cifra “negra” del delito en nuestro país ronda el 70%. Y el resto, de algún modo se resuelve: allí hay que poner la mirada, pregona insistente Louk.

En una tarde calurosa de martes este señor de enorme sonrisa, compartió una charla informal en el patio de la sede de la ONG El Agora en Córdoba.

Allí expuso un ejemplo que está en su libro (como no lo leí ni tampoco grabé a Hulsman, al menos reproduzco la idea). Cinco jóvenes conviven en un departamento: uno tira el televisor por la escalera. Uno de sus compañeros propone que “repare” el daño y que compre un tele nuevo. Otro, presume que está loco y propone que reciba atención médica. Otro, quiere que vaya preso y, otro indica que probablemente, nunca se hayan preocupado por hablar con él y que quizás tenga un problema que desconocen.

Hay muchas formas de resolver el conflicto: “Hay que ver en cada situación quién o quienés son los damnificados y les aseguro que no en todos los casos quien sufrió un robo, un golpe, etcétera; quiere que el autor vaya preso”. Hay muchos mecanismos reparadores, asegura (Hulsman fue uno de los impulsores de la probation en Holanda).

La semana pasada estuvo en el Congreso Nacional para espanto de los impulsores de la mano dura. Seguro no habrán dormido luego de escuchar que hay que terminar con las cárceles y con palabras como delito.

Cuando un incauto se acerca esperando alguna propuesta ante tamaño planteo revolucionario -¿Cómo imaginar un mundo sin cárceles?- tarda un tiempo en darse cuenta que el secreto de sus propuesta es la toma de conciencia.
Por eso, Hulsman no se inmuta, ni suspira profundo; sí tiene que explicar una y otra vez, cómo surge esta construcción de poder que es el sistema penal. Las prohibiciones tienen que ver.
Repasa la historia de cómo se federaliza y luego desfederaliza la prohibición del alcohol en los Estados Unidos, para luego crear una policía federal especial para prohibir la producción y consumo de drogas (la DEA) que -a su vez- da lugar a tratados que internacionalizan estas prohibiciones…

Ya se dijo más de una vez: prohibir genera un mercado negro. El mercado negro de las drogas por ejemplo, genera un mercado negro de dinero que a su vez debe crear otro mercado negro para lavar ese dinero y así, no hay sistema penal que burocráticamente pueda soportar y resolver todos estos conflictos. Además, tampoco puede resolver la violencia interna dentro de esos mercados.

Una estrategia de resistencia: burlarnos de las ideas que proponen prohibir todo. En la charla de ayer, Hulsman sugirió que podría prohibirse la gaseosa o el chocolate y todo reímos. “Así se deben haber reído hace 80 años cuando alguien propuso que el Estado prohibiera los opiáceos”, graficó.

Y nos quedamos pensando.

¿Cuál es la racionalidad detrás de cada prohibición?, se pregunta y afirma que "lo que una sustancia hace con una persona, no lo hace con otra. Cada cual debe elegir desde el nacimiento. El riesgo no está en las sustancia sino en el uso”.

¿Es prohibir la tarea del Estado? "A este ritmo no se podrá fumar, los gordos no podrán comer mucho, los flacos deberán comer más. Todo por ley. Como los autos, deberíamos ir a una especie de ITV (Inspección Técnica Vehicular) y cuando se detecte que violamos la norma dos o tres veces: habrá que institucionalizarnos". Reímos otra vez. Pero, pensamos más y deja de ser gracioso.

Estas concepciones parten de fundamentos de las Iglesias: judíos, musulmanes, islámicos. Pero nunca deberían surgir de un Estado secular. Opina el holandés.
Muchos profesionales juegan un rol fundamental en esto de decidir qué beber, comer, fumar, consumir: psicólogos, psiquiátras, médicos, farmacéuticos.

Hulsman aseguró que existe gente que piensa como él, sólo que no está en condiciones de decirlo ya que reciben del Estado sus salarios o dinero para investigaciones. Pero hay un cambio incipiente. En el 2008, la ONU empieza discutir la política sobre drogas. “Hay grupos en el parlamento europeo en contra de las actuales políticas en esa materia”.
Louk, se crió en el marco de una educación muy católica


¿Qué le quedó de allí?

-Bueno cierta rebeldía. Uno de los libros que estaba prohibido leer era la Biblia sin supervisión de un eclesiástico. Me conseguí una y la leí.
Sufrió en el seminario, se sentía aislado del resto y aprendió a sobrevivir en soledad, dejó de tener miedo a no pertenecer. Y sigue sin tener miedo.

En la segunda posguerra, fue parte del Ministerio de Defensa en el departamento Jurídico. “Yo decidía quién debía recibir libertad condicional, resolver pedidos de gracias, etc” ¿Adivinen qué hacía? “Siempre pude cambiar algo desde adentro. Siempre se puede”.

Hulsman consideró necesario, para avanzar hacia el abolicionismo que propicia, que la tarea comience en la Universidad. "Del mismo modo que existen movimientos contra la discriminación racial o contra la discriminación de homosexuales, existe un movimiento que avanza hacia el abolicionismo del sistema penal y de la cárcel." Para eso es necesario "fabricar palabras para ir creando conciencia y para hacer ver que ni la cárcel ni el sistema penal sirven para solucionar los conflictos".

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23/11/06 - Fuente: EL PAÍS



DELITOS INFORMÁTICOS


El día 4 de Junio pasado la cámara de Diputados sancionó la ley 26.388.De esta manera se reforma, luego de varios años, el Código Penal en materia de delitos informáticos.


Se legislan los siguientes delitos:

- daño informático y distribución de virus;

- daño informático agravado;

- violación de correo electrónico;

- distribución y tenencia con fines de distribución de pornografía infantil;

- acceso ilegítimo a sistemas informáticos;

- e interrupción de comunicaciones.

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S.A

LEY MARCIAL


Cuando un territorio propio de una nación se encuentra bajo una situación tal que las autoridades civiles se ven impotentes, por causas internas o por la fuerza de las armas extranjeras, para ejercer las funciones que le son propias, el derecho prevé la acción de una autoridad que gobierna bajo condiciones especiales.
En sentido estricto, recibe el nombre de ley marcial la de orden público una vez declarado el estado de guerra e, igualmente, la ley o bando de carácter militar y penal aplicada a tal situación. Los efectos legales de su declaración difieren en las distintas jurisdicciones, pero generalmente implican la supresión o restricción de determinados derechos constitucionales o civiles, y la extensión a la población civil de las leyes castrenses o de la justicia militar.

El derecho internacional prevé la aplicación de leyes marciales, en ocasión de guerra, sobre un estado considerado como enemigo; el Reglamento de La Haya, anexo al IV Convenio de 1907, regula la actuación de la autoridad militar sobre el territorio ocupado. Tal ocupación es considerada antes como un estado de hecho que de derecho; el límite de la ley marcial viene dado por el derecho internacional de guerra.

La ocupación es una situación jurídica que no afecta sustancialmente a la soberanía del estado ocupado, tiene carácter provisional, hace coexistir dos ordenamientos jurídicos y otorga una especial administración a las fuerzas ocupantes.
La ocupación no implica traspaso de soberanía; la ley marcial no puede anexionar, dividir o transformar el territorio en independiente. El ocupante debe respetar, mantener y exigir las leyes en vigor, si bien puede, a su vez, establecer otras para mantener el orden público, la seguridad del ejército ocupante y la continuación del esfuerzo bélico.

La ley marcial no debe referirse a aspectos que no guardan relación con la ocupación. Así se considera, por ejemplo, ilegal la emisión de papel moneda por el ocupante. El derecho internacional no admite tampoco que la ley obligue a prestar juramento de fidelidad a la potencia enemiga, ni atentar contra el honor, derechos de familia, vida, creencias religiosas y ejercicio del culto. La ley marcial puede confiscar la propiedad mobiliaria pública del estado ocupado, pero no los bienes inmuebles, sobre los que sólo puede dictar su usufructo.

En cuanto a la propiedad privada, no pueden ser confiscados, sin indemnización, los derechos patrimoniales de las personas.

Cuando la situación interna de los países se deteriora de tal forma que la seguridad nacional se halle en peligro, los gobiernos acuden a la proclamación de estados excepcionales en los que rige la ley marcial, bajo autoridad militar. Tal puede ocurrir cuando exista impedimento para el ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, anormal funcionamiento de las instituciones, deterioro del orden público, insurrección armada, subversión o acto de fuerza generalizado que no pueda resolverse por otros medios.

Esta situación recibe, según los países, el nombre de estado de excepción, de sitio, de emergencia u otro, se publica por bandos y suele limitarse en ámbito territorial, duración y condiciones. La culminación de los estados excepcionales es la proclamación del estado de guerra, en el que existe reconocimiento de beligerancia contra terceros.
La ley marcial puede implicar la movilización de los recursos y actividades que los estados excepcionales exijan. Por efecto de estas leyes, determinadas personas y bienes, como empresas, establecimientos industriales o servicios públicos, pueden pasar bajo control de la autoridad militar.


Estas líneas expresan una breve noción de lo que se entiende por Ley Marcial…

Da para pensar muchas cosas,
probablemente debamos romper con ciertos esquemas e ideas.
Os leo...
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S.A